Saturday, June 8, 2013

En las Barricadas del barrio Gümüsşsüyü

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Después de los primeros días de enfrentamientos entre la policía y los protestantes en los barrios de Estambul,  los ánimos se han calmado, al menos por el momento.



Preparo la mochila, la cámara con un solo objetivo para no ir cargado, dos limones, y la mascarilla de algodón que da pena por lo sucia y deformada, pero es lo único que tengo.



Bajo andando al barrio de Besiktas. Me sorprende la normalidad: la gente sentada en el café “Çay Rize” como todos los días, los niños corriendo por el parque…gente sentada en los bancos…



Los últimos días he perdido el control de mi cotidianidad. La apertura del blog y el deseo de seguir de cerca los acontecimientos en la calle han provocado que a mi cuerpo le basten apenas 3 horas de sueño al día, se haya olvidado de comer y el café expresso sea suficiente para mantener el ritmo.



Paro a comer en el Kofteci de Besiktas donde me encuentro con mi amiga Gulhan que está comiendo unas bolas de carne con su pareja. Me invitan a sentarme con ellos y aprovecho para preguntarles que les parece lo que está pasando; En resumen no dan crédito de la magnitud del movimiento pero su felicidad es contagiosa:



-Hace años que nos quejamos de la pasividad del pueblo turco. Tu sabes lo que hemos aguantado? (se refiere a los 10 años de gobierno de Tayyip Erdogan).

El problema no es lo que hace, el problema es que lo haga con prepotencia, creyéndose El Padisha*, sin escuchar a nadie y siempre Yo, Yo, Yo…..Vivimos en un país con religión musulmana, pero somos un país laico. Mira, mi madre reza cinco veces al día y mi padre por las noches bebe Raki (bebida alcohlica nacional, hecha de anasón). Así es nuestro país y así queremos que siga: La religión no pueden regir las leyes de nuestro país y menos cuando aqui vive gente con tantas religiones y culturas diferentes





Después de comer me despido de ellos y decido dirigirme a la mezquita de Besiktas donde se ha instalado uno de los mayores centros de urgencias para asistir a los heridos por los enfrentamientos con la policía.




De camino a la mezquita situada junto al palacio de Dolmabahçe lo primero que me llama la atención es la ausencia de adoquines en las aceras, no sabía que estaban en obras. El kilómetro que separa el “Çarsi” (mercado) de Besiktas del Palacio de Dolmabahçe ha perdido por completo el adoquinado de la acera tanto a derecha como a izquierda.



A mitad de camino empiezo a ver a multitud de policías en grupos, sentados sobre el muro del palacio o simplemente andando arriba o abajo. Está lleno de autobuses públicos situados en línea a modo de barrera de protección entre la carretera y la acera donde descasan los policías.



Me acerco para ver de cerca sus ánimos. Sin sus cascos, las protecciones del cuerpo y sus escopetas de gas parecen personas. Algunos descansan en los autobuses donde puedo ver además que han quitado muchos asientos y puesto cartones sobre el suelo.

 Me sorprende a un par de policías charlando amistosamente con un grupo de seis o siete jóvenes. Me acerco para poder oír algo; Uno de los policías recrimina a los chavales que hayan aceptado traer con ellos al más joven que no tiene más de quince años.

Todos los jóvenes llevan pañuelos en sus cuellos que usarán más tarde para protegerse del gas.





Después de merodear por la zona decido subir hacia Taksim por el parque contiguo al estadio Inönü del Besiktas. A mitad de camino empiezo a ver las primeras barricadas del barrio de Gumussuyu. Hay ocho barricadas y un coche desde la entrada frente al estadio Inönü hasta la plaza de Taksim. Ahora entiendo donde están los adoquines de las aceras que antes no he visto durante más de kilometro y medio.



La barricada más grande se encuentra delante de la puerta trasera de la universidad ITU. Entro a la universidad y me paro a ver la panorámica del barrio.

Estoy frente a una puerta de con barrotes de hierro cuando un joven se me acerca y después de saludarme me pregunta quien ha cerrado la puerta. Le digo que no lo sé y aprecio un candado nuevo y una soldadura recién hecha en la puerta.



El joven no para de maldecir. Yo digo poco o nada. Saca un paquete de tabaco y me ofrece un cigarro. No fumo pero lo acepto; después de todo el gas que he tragado los dos últimos días tampoco voy a hacerle un feo.

Mientras fumamos el cigarro me va contando que ésta puerta debería estar abierta porque la utilizan como atajo para entrar a la universidad en caso de emergencia cuando la policía les ataca.

Cuando termina de fumarse el cigarro, lo apaga en la puerta de hierro, abre un bolsillo de la mochila que lleva en la espalda y mete la colilla dentro de una bolsita de plástico.  Yo fumo más despacio, cuando termino apago el cigarro y como no sé que hacer lo aguanto entre los dedos. Él me sigue explicando lo poco que ha dormido desde hace cuatro días, incluso la noche que pasado aquí en las barricadas y cuando se percata de que sigo con la colilla en mi mano  me pide que se la de y la mete en la bolsita de su mochila.



Me pregunta de dónde soy y nos presentamos: Se llama Berk tiene 24 años, es programador informático y lleva 4 días en las barricadas del barrio de Gumussuyu, desde el pasado viernes 31, cuando en los enfrentamientos con la policía consiguieron ocupar la plaza de Taksim. Pidió permiso sin compensación en su trabajo pero como no se lo concedieron decidió dejar su trabajo:



- Si ésta vez no cambiamos las cosas no creo que vayamos a tener otra oportunidad. Durante años siempre me preguntaba si nuestra generación iba a vivir un momento histórico como vivieron mis padres en el 68 y siento que estar aquí es mi obligación.



Me sigue explicando como durante el sábado 1 de junio cerraron todas las entradas a la plaza para impedir que la policía llegue a la plaza con sus carros lanza agua. Me pregunta si no he visto las barricadas y le digo que acabo de lleguar a Estambul hace dos día y aun no he podido ver casi nada.



- Entonces ven y te enseño lo que hemos hecho- me dice con alegría.



Antes de marcharnos vuelve a maldecir que hayan cerrado la puerta, entre dientes dice necesitar algo para romper el candado. Mira a su alrededor, hay un trozo de adoquín pero le parece demasiado blando. Coge los barrotes de la puerta y tira  hacía él para comprobar la resistencia del candado. Con un poco de fuerza me la cargo- comenta. Yo me echo atrás. Tras dos intentos fallidos dejo la mochila y la cámara junto un árbol y le ayudo con la puerta; Uno, dos y…nada.

Uno, dos y ….rompemos la soldadura, la puerta  queda abierta y el candado colgando de una de las pestañas.



Empieza el tour por las barricadas del barrio:








4 comments:

Xurxo Barbosa said...

La paranoia colectiva que afecta a determinados "laicos" sobre la agenda oculta para islamizar Turquía, por parte de Erdogan, es digna de un amplio estudio. Gorusuruz.

Alberto Garcia said...

Muy interesante tu blog y muy buenos tus comentarios y fotos. Me han fascinado las fotos con las barricadas de Estambul, que recuerdan a las de la Comuna de Paris, o al Mayo francés del 68. Tambien en España tuvimos nuestro mayo en los años 70, en donde recibimos nuestros porrazos mientras gritábamos contra los politicos rancios del franquismo, reclamando libertad y amnistia para los detenidos.

Alberto Garcia said...

Muy interesante tu blog y muy buenos tus comentarios y fotos. Me han fascinado las fotos con las barricadas de Estambul, que recuerdan a las de la Comuna de Paris, o al Mayo francés del 68. Tambien en España tuvimos nuestro mayo en los años 70, en donde recibimos nuestros porrazos mientras gritábamos contra los politicos rancios del franquismo, reclamando libertad y amnistia para los detenidos.

Özgür Gezi said...

Gracias Aleberto!
vuestras muestras de apoyo y ánimo nos ayudan a seguir con nuestro trabajo y la resistencia.

un abrazo a todos!